Boletín en Español – Mayo 24, 2026

Notas de los Frailes: Un Día para Recordar

En Pentecostés hubo un fuerte viento impetuoso y lenguas de fuego que descendieron sobre los Apóstoles y los demás discípulos, marcando dramáticamente este momento histórico clave del nacimiento de la Iglesia Universal. Pero ordinariamente el Espíritu Santo es silencioso, oculto y obra sutilmente en nuestras almas. En el bautismo recibimos la gracia santificante, una participación en la Vida Divina, “el poder de vivir y actuar bajo las inspiraciones del Espíritu Santo mediante los dones del Espíritu Santo.” (CEC 1266)

Los siete dones están clasificados en importancia: el Temor de Dios, la Fortaleza, la Piedad, el Consejo, la Ciencia, el Entendimiento y el más alto de todos, la Sabiduría. Son “disposiciones permanentes… (que) hacen a los fieles dóciles para obedecer prontamente las inspiraciones divinas.” (CEC 1830-31) El Temor de Dios es quizás el más incomprendido y menos apreciado de todos. No significa un terror de ser torturado o aplastado por un tirano. Pero sí comienza con el hecho de que Dios es justo, y Él nos pedirá cuentas de cómo vivimos nuestras vidas.

Stained glass - Pentecost

Estamos agradecidos por la alarma de incendio cuando un edificio se está quemando, porque nuestras vidas están en peligro. Sin embargo, de alguna manera las personas se ofenden cuando se les advierte de peligros espirituales. Padre Pío de Pietrelcina dijo acerca del pecado: “debes tener miedo cuando ya no tienes miedo.” Si el sufrimiento eterno es una posibilidad real, entonces es correcto temerlo, especialmente si una persona no está viviendo una buena vida. La misericordia de Dios tiene prioridad, porque Él anhela perdonar; pero para la persona que se niega a arrepentirse habrá condenación.

La frase “el temor del Señor es el principio de la sabiduría” aparece muchas veces en la Biblia. Yo mismo experimenté esto cuando finalmente regresé a Dios después de años de andar extraviado. Comencé a ver claramente que iría al infierno si no dejaba de cometer pecados mortales. No era el motivo más noble, pero fue el comienzo de aprender a amar a Dios. Pero este temor “servil” desaparecerá a medida que una persona madure y se convertirá en un temor “filial”: un asombro ante Su Majestad y el temor de ofender a mi Padre, a quien amo sobre todas las cosas.

¡Feliz Pentecostés!
Padre Pedro


Noticias del Santuario

Los frailes necesitan su ayuda: Los frailes franciscanos están renovando su convento en Tower Hill y necesitan voluntarios para ayudar. Si tiene habilidades en carpintería, electricidad, pintura o jardinería, o si pudiera donar materiales o tarjetas de regalo para apoyar el proyecto, por favor comuníquese con el Padre Andrew. Esperamos comenzar a organizar jornadas de trabajo durante el mes de junio. Gracias por todo su apoyo. ~Rev. Andrew Beauregard


Limpieza de la iglesia: Esta semana le tocara la limpieza al Emaús-Mujeres.


Hora Santa: Todos son bienvenidos a nuestra Hora Santa, todos los miércoles a las 7:00pm en la Iglesia de abajo. Acompáñenos para la Adoración Eucarística, la oración, la música, el Santo Rosario, el silencio y una meditación bíblica.


Novena a San Antonio: El martes 14 de abril, dió comienzo la Novena a San Antonio en la Iglesia superior a las 7:00pm, y continuará durante nueve martes consecutivos hasta la Misa de clausura final, el martes 9 de junio. Se celebrará una Misa el primer y el último martes de la Novena. En las sesiones intermedias, la Novena incluirá la Exposición del Santísimo Sacramento, la Bendición y un momento de reflexión, junto con las oraciones tradicionales. Hagamos todos el esfuerzo de asistir a esta Novena para rezar y honrar a nuestro gran San Antonio. Todos son bienvenidos. Esto es una devoción en Inglés.


Ministerio de Intercesión: Seguimos orando por todos los fieles del Santuario y sus familias. Sin embargo, si alguien necesita una intención especial de oración debido a una enfermedad u otra circunstancia angustiosa, por favor llame al 978-687-9047 durante el horario de oficina y agregaremos su nombre o el de un ser querido a nuestro Ministerio de Interscesión.


Artículo: San Juan Pablo II sobre la Secuencia de Pentecostés: (31 de mayo de 1998)

La magnífica secuencia, que encierra una rica teología del Espíritu Santo, merecería también ser meditada estrofa por estrofa. Aquí reflexionaremos únicamente sobre la primera palabra: *Veni*, ¡Ven! Ella evoca la espera de los Apóstoles tras la Ascensión de Cristo a los cielos.

En los Hechos de los Apóstoles, Lucas nos los presenta reunidos en el Cenáculo, en oración junto a la Madre de Jesús (cf. Hch 1, 14). ¿Qué palabras mejores que estas podrían expresar su plegaria?: «*Veni, Sancte Spiritus*» —la invocación, es decir, de Aquel que aleteaba sobre la faz de las aguas al comienzo del mundo (cf. Gn 1, 2), y a quien Jesús les había prometido como el Paráclito?

Los corazones de María y de los Apóstoles, en aquellos momentos, anhelaban su venida, oscilando entre una fe ardiente y la confesión de su propia insuficiencia humana. La piedad de la Iglesia ha interpretado y transmitido este sentimiento a través del himno «*Veni, Sancte Spiritus*». Los Apóstoles saben que la obra que Cristo les ha encomendado es ardua, pero decisiva para la historia de la salvación de la humanidad. ¿Serán capaces de llevarla a término? El Señor infunde confianza en sus corazones. En cada paso de la misión que los llevará a anunciar y dar testimonio del Evangelio hasta los confines más remotos de la tierra, podrán contar con el Espíritu prometido por Cristo. Los Apóstoles, recordando la promesa de Cristo durante los días transcurridos entre la Ascensión y Pentecostés, centrarán todo su pensamiento y su sentir en ese *veni*: ¡Ven!

¡*Veni, Sancte Spiritus*! Así oramos junto a María —santuario del Espíritu Santo, morada preciosísima de Cristo entre nosotros—, para que ella nos ayude a ser templos vivos del Espíritu e incansables testigos del Evangelio.
¡*Veni, Sancte Spiritus*! ¡*Veni, Sancte Spiritus*! ¡*Veni, Sancte Spiritus*! ¡Amén!


De La Salutación de la Bienaventurada Virgen María de San Francisco de Asís

«¡Salve, Señora, Santa Reina, Santa María, Madre de Dios! Tú eres la Virgen hecha Iglesia, elegida por el santísimo Padre en el cielo, a quien Él consagró con su santísimo y amado Hijo y con el Espíritu Santo Paráclito, en quien hubo y hay toda plenitud de gracia y todo bien.»

St Francis of Assisi and a skull

San Francisco de Asís, por Francisco de ZurbaránCC BY-SA 4.0, Link